Liberación.
Mientras los individuos sigan siendo individuos, y en
momentos de crisis se manifiesten porque les han dificultado las comodidades, no habrá
ningún cambio significativo a favor del conjunto.
Las manifestaciones son esos actos que dentro del STATUS QUO están permitidos.
Una marcha no será significativa mientras se haga dentro de las reglas que impone el sistema dominante. Solo se podrá mejorar la situación del individuo cuando piense en conjunto y cuando ese conjunto comprenda que esa situación oprimente siempre estuvo pero que ahora les toca sufrirla.
Una marcha no será significativa mientras se haga dentro de las reglas que impone el sistema dominante. Solo se podrá mejorar la situación del individuo cuando piense en conjunto y cuando ese conjunto comprenda que esa situación oprimente siempre estuvo pero que ahora les toca sufrirla.
Así ningún reclamo lograra algo sino es en unión diversa y
por medio de la desobediencia civil. Porque una multitud que marcha en un
horario programado, con simples carteles para luego volver a sus tareas
habituales no es más que una catarsis que el poder contempla. Pero si ellos que
son los engranajes de la maquinaria tomaran la decisión de detenerse, sus reclamos
serian escuchados. Y si su nivel de comprensión fuera aun más amplio podrían disolver
la forma organizativa que les han impuesto y beneficia a unos pocos. Esos pocos
son los que están por encima de todo molde, porque ellos son la ley, los
valores, las creencias, las ideologías y los dioses. Pero ellos son todo eso
porque cada uno de nosotros sigue sus mandatos. Y ellos etiquetan a los
revolucionarios, ellos los construyen y ellos lo comercializan.
Así que no habrá revolución en tanto no se consiga una
mirada superadora de los valores y creencias actuales. Una mirada que de la
seguridad y la convicción de que es posible otra realidad.
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