Primeras observaciones
Pobre gente todos los
días cumpliendo la misma rutina para pagar deudas que no quiso adquirir, muchas
de ellas indispensables para vivir. Agua, alimento y techo.
Se odian entre sí. La clase media odia al pobre porque teme le quite lo que tiene, la gente pobre odia a la clase media por ostentoso y discriminador.
Mientras tanto los dueños de todo en sus burbujas nos dicen que pensar, de que reírnos y porque indignarnos. Nos muestran al delincuente y a la víctima, nos dicen que es bueno y que es malo.
La gente linda hace publicidad, y la gente linda vive en
barrios lindos, limpios. La gente pobre vive en zonas horribles, con algún basural
cerca, olor a cloaca, perros callejeros, perros con sarna y con algún tumor.
La clase media cree que el pobre elige ser pobre, vio en la tele montones de historias hollywoodenses del pobre que se transformo en rico. Entonces culpa al pobre de vago.
El pobre está desilusionado, nació en la miseria, sus padres miserables, ellos miserables, sus amistades miserables, tragedias por acá, por allá, violencia por la frustración, violencia por la falta de futuro, violencia por violencia.
La clase media se cree también miserable, pero aún mas que el pobre, la clase media cree que es más miserable porque ellos si se esfuerzan. Se esfuerzan en encajar, se esfuerzan en aparentar, se esfuerzan por ser como la chica de la foto, como el joven de la foto. Admiran al gran magnate, por eso cada tanto se dan un lujo, y revientan sus tarjetas de crédito.
Los dueños del mundo casi no son visibles. Lo que si se muestra son caricaturas, caricaturas famosas que son la zanahoria por la que correrán como liebre todos los recursos humanos. Esas caricaturas son más pudientes, tienen más lujos, pero se muestran comunes, actúan de personas comunes, alimentan los ensueños. Están ahí para mostrarnos que es posible llegar, que con “esfuerzo y fe” podemos vivir bien. Y sea pobre o clase media todos creerán en esa gran ficción.
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